Vieux-Lyon

Pasear por el emplazamiento histórico de Lyon, es vagar a través del tiempo, desde su fundación en el año 43 antes de JC hasta nuestros días. La ciudad ha conservado huellas permanentes y continuas de los periodos que han marcado su historia.

El desarrollo urbano de la ciudad es extraordinario y único. En la época galo-romana su centro se sitúa principalmente en la Colina de Fourvière. Se desplazó naturalmente hacia el Saona, para extenderse a continuación entre la colina y el río. Los barrios del Viejo Lyon que lo componen, construido en una estrecha franja de tierra, trepan por la falda de la colina. Las calles, las escaleras y los pasajes  bajan hasta el Saona.

En el Renacimiento,  la época de apogeo de la ciudad, los tres barrios que lo componen adquieren su verdadero carácter :

  • Saint-Paul, en el norte : barrio de la burguesía, centro financiero y comercial
  • Saint-Jean, entre los dos barrios, bario del alto clero y de la aristocracia
  • Saint-Georges, en el Sur, barrio de los artesanos.

El desarrollo del barrio se prolongó durante los siglos XVII y XVIII. Es esta la época de esplendor de Lyon que sufre una gran transformación y durante la cual la ciudad adquiere un nuevo impulso. La ciudad se desarrolla entonces del otro lado del Saona. Después de años de abandono y desinterés, después de haber escapado a demoliciones indiscriminadas y proyectos de autopista, gracias a la ley Malraux, el Viejo Lyon se convierte en 1964 en el primer sector protegido de Francia. Las viejas piedras y las casas antiguas son restauradas y recuperan su esplendor.

Mundialmente conocido por su arquitectura renacentista, el barrio del Viejo Lyon debe su fabulosa conservación al Plan de Salvaguarda y a la Ley Malraux que protege el emplazamiento desde 1964. Encontramos aquí una arquitectura burguesa, muy influenciada por Italia y por la capital. El barrio comercial fue ocupado en la época carolingia (hacia el año 800), bajo la influencia de Carlomagno, y después en la Edad Media. Esta época nos ha dejado grandes iglesias (Saint-Georges, Saint-Paul et Saint-Jean), la Manécanterie, pero también el trazado de las calles. Es en ese momento cuando la orientación del barrio se pone en marcha y cuando son creadas las grades arterias paralelas al Saona. Las calles que conocemos actualmente son las mismas que las de la Edad Media.

El final de la época medieval y a continuación el Renacimiento conducen al barrio a su apogeo. Comienza entonces la urbanización a base de parcelas estrechas como si fueran las teclas de un piano, distribuidas a lo largo de las grandes arterias como la calle Tramasac, la calle Saint-Jean y la calle Saint-Georges.

Estudios arqueológicos llevados a cabo durante la restauración de ciertas viviendas del Viejo Lyon revelan las fases de ocupación de los terrenos. Una primera edificación de dos o tres niveles, con la fachada  hacia la calle; el fondo de la parcela está ocupado habitualmente por una granja, jardín o patio. En esa época, los espacios abiertos están dedicados a dependencias de  la vida cotidiana (letrinas, vertedero, tareas domésticas o culinarias). Una segunda fila de viviendas se construye más tarde en el fondo. Las dos viviendas están separadas por un patio en el cual encontramos en general un pozo y la escalera, de caracol en su mayoría, y en el interior de una torre.

Esta torre tiene un doble sentido; realzada, sirve a la vez de torre de vigilancia y de símbolo del poder del propietario de la casa. La comunicación entre los dos edificios es posible gracias a un sistema de galerías accesibles desde la torre de la escalera.
El acceso al patio, desde la calle, se realiza por un pasaje, la mayoría de las veces abovedado con ojivas y muy decorado. Algunas de estas parcelas tienen  el acceso por las dos calles. Se habla entonces de “traboule” una particularidad de Lyon.


Contrariamente à las fachadas que dan hacia la calle, la mayoría con una  arquitectura más o menos simple, las fachadas que dan al patio son mucho más rebuscadas, dotadas de decorados esculpidos. La presencia de galerías en los pisos permite la decoración de las nervaduras, sobre la clave de la bóveda,  en las ménsulas ...

El último periodo mucho más reciente (el siglo XVI y el siglo XVII), modificó el aspecto del Viejo Lyon medieval. A partir de ese momento, el poder económico y el modo de vida de las grandes familias y de los banqueros, les permitió comprar varias parcelas contiguas y unirlas detrás de grandes fachadas.
Se ve por ejemplo: la casa de Gadagne, la galería Philibert de l’Orme (utilizada como pasaje entre dos de la calles), el número 21 de la calle Juiverie que engloba el callejón que separa las dos parcelas o también, en la plaza du Change, la integración del callejón a la casa Thomassin.

En el siglo XVIII, a pesar de la construcción de algunos edificios públicos como la Loge du Change, el barrio se abandonó en beneficio de la Presqu’île. El Viejo Lyon se deteriora y se empobrece, aunque desde el principio de los años treinta existen varios proyectos de renovación.

La destrucción del Viejo Lyon fue anunciada en los años 60 del siglo XX, con un proyecto de avenida urbana que atravesaba el barrio histórico, del que se conservaba únicamente la catedral de Saint-Jean.
El proyecto contemplaba igualmente la demolición de varias casas renacentistas de la rue Mercière. Es el principio de una violenta polémica nacional. La intervención del ministro de Cultura, André Malraux, en 1964, permite la salvaguarda del Viejo Lyon pero no consiguió salvar toda la parte norte de la rue Mercière ...